Los cambios que ha adoptado Jim Farley, actual director ejecutivo de Ford, en la centenaria empresa automovilística no surgieron repentinamente ni fueron producto de una estrategia heredada al uso.
Según ha detallado la revista Fortune, el detonante fueron los testimonios de empleados veteranos que le advirtieron sobre la crisis que vivían los más jóvenes: muchos se veían obligados a trabajar turnos en Amazon antes de cumplir su jornada en la fábrica, con el único objetivo de llegar a fin de mes.
Una plantilla joven al límite
Durante una conversación en el Aspen Ideas Festival, Farley explicó que el malestar era generalizado entre los jóvenes de la plantilla, quienes asumían varios empleos debido a los bajos salarios. “Ningún joven quiere trabajar aquí. Jim, pagas 17 dólares la hora y están muy estresados”, relataron algunos trabajadores veteranos, según recogió Fortune.
Farley reveló al periodista Walter Isaacson que varios empleados cubrían turnos de ocho horas en Amazon antes de presentarse en Ford para trabajar otras siete, lo que apenas les dejaba tres o cuatro horas para dormir. El CEO consideró inaceptable ese escenario y decidió reformar la política laboral de la empresa.
Emular al fundador en tiempos modernos
La solución fue inspirarse en una estrategia histórica. En 1914, Henry Ford decidió duplicar el salario diario hasta cinco dólares por una jornada de ocho horas, con el objetivo de reducir la rotación y aumentar la productividad. Farley retomó ese enfoque, reconociendo que “si ganan suficiente, comprarán mis productos”, una lógica que definió como profecía autocumplida.
La medida permitió convertir trabajadores temporales en fijos tras dos años continuos en la empresa, tal como lo establece el acuerdo alcanzado en 2019 con el sindicato United Auto Workers (UAW). Este paso supuso acceso a mejores salarios, reparto de beneficios y mayor cobertura sanitaria para miles de empleados.
Un país que exprime a sus jóvenes
Estados Unidos atraviesa una compleja situación económica marcada por el encarecimiento de la vida, la deuda estudiantil y la precariedad laboral entre los jóvenes. Muchos trabajadores de fábricas ganan sueldos que apenas cubren lo básico, mientras enfrentan alquileres altos y falta de acceso a salud de calidad. En este contexto, jóvenes obreros se ven obligados a trabajar dos empleos.
Ford no fue la única empresa afectada por este fenómeno, pero sí una de las pocas que decidió abordarlo frontalmente. El hecho de que algunos empleados durmieran solo tres horas para poder subsistir representa una crítica directa al modelo económico actual.
Inversión con impacto real
Tras implementar la nueva política, Ford logró reducir significativamente la rotación de personal entre los empleados jóvenes. Además, el ambiente laboral mejoró, y la empresa comenzó a atraer más postulantes interesados en formar parte de una compañía que prioriza el bienestar de su gente. Farley admitió que la estrategia fue costosa, pero necesaria: “Este es el tipo de cambios que necesitamos en nuestro país”.
También destacó la necesidad de fortalecer la formación técnica, como ocurre en Alemania, donde los oficios cuentan con programas de capacitación desde la secundaria. “Nuestros gobiernos tienen que invertir en escuelas de formación profesional”, insistió Farley.
Una lección para toda la industria
La decisión de Ford no solo impactó a su plantilla, sino que también envió un mensaje al resto del sector manufacturero de EE. UU.: retener talento joven requiere algo más que discursos motivacionales. Requiere salarios dignos, políticas humanas y visión de largo plazo. La empresa está convencida de que apoyar a los trabajadores es invertir en el futuro.
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