La política comercial del presidente estadounidense Donald Trump ha dado un giro drástico con la implementación de nuevos aranceles que han multiplicado por cinco el promedio de tarifas aduaneras en Estados Unidos, alcanzando los niveles más altos desde 1936, según el Budget Lab de la Universidad de Yale. Estas medidas, anunciadas esta semana, afectan a diversos países y sectores, generando tensiones comerciales y amenazas de represalias. A continuación, un resumen de los recargos aplicados hasta el 12 de julio de 2025.Aumento general y suspensiones temporales
Desde abril de 2025, todos los productos que ingresan a Estados Unidos enfrentan un arancel mínimo del 10%, un salto significativo desde el promedio del 2.5% aplicado hasta finales de 2024. Trump anunció el 2 de abril aranceles que oscilaban entre el 11% y el 48% para unos 60 países, pero los suspendió al día siguiente por 90 días para negociar acuerdos comerciales. Solo el Reino Unido y Vietnam han firmado acuerdos en este periodo. Aunque la entrada en vigor estaba prevista para el 9 de julio, se postergó al 1 de agosto. Esta semana, Trump notificó a una veintena de países, principalmente asiáticos, tasas de entre el 20% y el 50% a partir de esa fecha, mientras que la Unión Europea, India y Taiwán aún esperan conocer los recargos específicos.
Aranceles específicos: China, Canadá y México
Los aranceles impuestos a China, Canadá y México no son “recíprocos” y responden a objetivos específicos. En el caso de Canadá y México, las tarifas del 25% (que subirán al 35% para Canadá a partir del 1 de agosto) buscan presionar a ambos países para intensificar la lucha contra el tráfico de fentanilo y la inmigración ilegal. Estos aranceles se aplican solo a productos fuera del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), como el petróleo y la potasa, que tienen un recargo del 10%.Para China, los aranceles pasaron del 20% al 30% el 2 de abril, con un 10% adicional sobre todos sus productos. Esto desencadenó represalias de Pekín, pero ambas partes acordaron reducir las tasas al 10% (China) y 30% (EE.UU.) hasta mediados de agosto, mientras negocian un acuerdo comercial.
El caso de Brasil destaca por su dimensión política. Trump impuso un arancel del 50% a sus productos, en respuesta al juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro, acusado de intentar un golpe de Estado, lo que Trump calificó como una “caza de brujas”. El presidente brasileño, Lula da Silva, advirtió que podría aplicar medidas recíprocas: “Si él nos cobra 50%, nosotros le cobraremos 50%”, declaró a Record TV.
Sectores estratégicos bajo protección
Además de los aranceles por país, Trump ha protegido sectores clave con tarifas específicas: el acero y aluminio enfrentan un recargo del 50%, la industria automotriz del 25%, y el cobre tendrá un 50% a partir del 1 de agosto. La Casa Blanca también inició procesos para imponer aranceles a la madera de construcción, productos farmacéuticos, semiconductores y minerales críticos en los próximos meses. Asimismo, se eliminó una exención fiscal para paquetes de menos de 800 dólares provenientes del extranjero, afectando a empresas chinas como Temu y SheIn.
Los aranceles han generado preocupación por una posible escalada en las tensiones comerciales globales, con países como Brasil y China amenazando con represalias. La falta de acuerdos con la mayoría de los países afectados y la incertidumbre sobre las tasas para regiones como la Unión Europea mantienen al comercio internacional en vilo. Mientras Trump utiliza los aranceles como herramienta para presionar en temas como el narcotráfico, la inmigración y disputas políticas, el impacto económico y las respuestas de otros gobiernos marcarán el rumbo de esta nueva etapa en la política comercial estadounidense.
También te puede interesar: Expresidente de Argentina Alberto Fernández procesado por corrupción en caso de seguros




