La presión del presidente Donald Trump sobre las grandes corporaciones comienza a surtir efecto. Coca-Cola anunció este martes que, por primera vez en años, lanzará una versión de su bebida icónica endulzada con azúcar de caña producida en EE. UU., respondiendo de forma directa a las recientes declaraciones del mandatario.
El director ejecutivo de Coca-Cola, James Quincey, agradeció explícitamente al presidente Trump por su «entusiasmo» hacia la marca durante una llamada con analistas, en la que también se presentaron resultados financieros mejores a los esperados para el segundo trimestre.
Aunque la compañía dejó claro que el nuevo producto no sustituirá al tradicional refresco elaborado con jarabe de maíz de alta fructosa, señaló que la bebida con azúcar de caña será lanzada este otoño para el mercado estadounidense.
El cambio de estrategia no es menor. Durante décadas, Coca-Cola ha utilizado jarabe de maíz en EE. UU. por su bajo costo. Sin embargo, la versión elaborada en México con azúcar de caña ha ganado popularidad entre los consumidores más exigentes, convirtiéndose en una bebida de culto.
Un análisis previo de la firma CFRA advertía que la eliminación total del jarabe de maíz era «muy improbable», pero consideraba plausible que Coca-Cola creara una línea alternativa con azúcar de caña, con un precio de venta superior.
Ventas en ascenso y diversificación como estrategia clave
La compañía informó un crecimiento del 5 % en ingresos orgánicos durante el segundo trimestre, superando las estimaciones del mercado. A pesar de que el volumen total de ventas cayó un 1 %, Coca-Cola logró mantener ingresos gracias a una estrategia de empaque con presentaciones más pequeñas y precios más altos.
En América Latina y la India, por ejemplo, la venta de jugos en envases individuales más económicos permitió aumentar el número de transacciones. Al mismo tiempo, la empresa ha comenzado a diversificar su portafolio con nuevos productos como jugos prebíoticos bajo la marca Simply, bebidas proteicas de Fairlife y hasta hard seltzers con la marca Topo Chico.
Las ganancias por acción comparables para todo 2025 se ajustaron a una expectativa de crecimiento del 3 %, frente al rango anterior de entre 2 % y 3 %.
El valor de las acciones de Coca-Cola había subido 13 % en lo que va del año hasta el lunes, pero este martes cayeron 1.2 % en la bolsa de Nueva York tras conocerse el anuncio del nuevo producto y los resultados trimestrales.
Una presión sin leyes ni decretos formales
La decisión de Coca-Cola también refleja un nuevo estilo de presión empresarial desde la Casa Blanca. A través de la llamada «Comisión para que Estados Unidos vuelva a ser saludable», impulsada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., el gobierno ha criticado el uso de ingredientes procesados como el jarabe de maíz, vinculándolos con enfermedades como la obesidad infantil y la diabetes tipo 2.
El informe de mayo de dicha comisión señaló que los azúcares refinados y los colorantes artificiales afectan gravemente la salud de los estadounidenses. Aunque no incluyó propuestas legislativas, sí ha generado un cambio visible en las políticas de grandes empresas de alimentos.
Nestlé, General Mills, Kraft Heinz y Conagra ya han prometido eliminar colorantes sintéticos antes de 2026. Incluso Kellogg se sumó recientemente al movimiento al retirar aditivos de productos icónicos como Froot Loops.
Coca-Cola se alinea ahora parcialmente con esa tendencia, al tiempo que mantiene sus productos tradicionales. El anuncio podría abrir un nuevo frente de competencia, especialmente si los consumidores asocian la versión con azúcar de caña como más saludable o de mejor calidad.
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