La milpa maya resiste en José María Morelos gracias a productores tradicionales

La diversidad de cultivos que caracteriza a la milpa maya continúa sobreviviendo en algunas comunidades de José María Morelos gracias al esfuerzo de campesinos que mantienen vivas prácticas agrícolas heredadas por generaciones. Además de producir alimentos, este sistema tradicional contribuye a la conservación de semillas nativas, fortalece la soberanía alimentaria y protege el equilibrio natural de la tierra.

Uno de esos productores es Armando Puc Chan, ejidatario del kilómetro 50, quien continúa trabajando su parcela bajo el modelo tradicional de la milpa maya. Para él, este espacio representa mucho más que la siembra de maíz. También es una forma de preservar conocimientos ancestrales y garantizar alimentos para su familia.

El campesino explicó que en su terreno cultiva especies como yuca, camote, plátano, chaya y diversas variedades de macal. Asimismo, conserva plantas que durante décadas formaron parte fundamental de la alimentación de las comunidades mayas de la región.

Sin embargo, reconoció que muchas de estas prácticas han disminuido con el paso de los años. En consecuencia, numerosas parcelas han quedado limitadas únicamente a la producción de maíz, dejando atrás la diversidad que distinguía a la milpa tradicional.

La pérdida de diversidad preocupa a productores

Puc Chan señaló que actualmente muchos agricultores optan por sembrar una sola especie. Por ello, al momento de la cosecha ya no obtienen otros alimentos complementarios como los ibes y diversas leguminosas que anteriormente formaban parte del sistema productivo.

De acuerdo con el productor, la reducción de cultivos ha provocado una pérdida gradual de conocimientos y semillas tradicionales. Además, ha modificado la manera en que las nuevas generaciones perciben la agricultura campesina.

La milpa maya se basa precisamente en la convivencia de distintas especies dentro de una misma parcela. De hecho, esta diversidad permite aprovechar mejor los recursos naturales y contribuye a mantener la fertilidad del suelo.

Especialistas y productores coinciden en que los monocultivos pueden generar una mayor dependencia de insumos externos. Mientras tanto, los sistemas tradicionales favorecen una producción más equilibrada y resiliente frente a condiciones climáticas adversas.

Recuperan semillas y saberes ancestrales

Ante este panorama, campesinos como Armando Puc Chan impulsan la recuperación de semillas autóctonas que cada vez son más difíciles de encontrar en la región. Asimismo, buscan preservar variedades tradicionales de raíces, hojas y leguminosas que forman parte del patrimonio alimentario maya.

El rescate de la milpa también implica disminuir el uso de agroquímicos y fortalecer métodos de cultivo más amigables con el medio ambiente. Por otra parte, permite conservar prácticas de manejo manual que han sido transmitidas de generación en generación.

Para quienes mantienen viva esta tradición, la milpa representa una herramienta clave para enfrentar desafíos actuales relacionados con la alimentación y la conservación de los recursos naturales.

Más allá de su valor productivo, este sistema agrícola constituye una expresión de identidad cultural profundamente arraigada en la Península de Yucatán. En consecuencia, su preservación es vista como una estrategia para proteger tanto la biodiversidad como el conocimiento comunitario.

Los productores consideran que recuperar la diversidad de la milpa no significa regresar al pasado. Por el contrario, representa una alternativa vigente para fortalecer la seguridad alimentaria, cuidar la tierra y mantener una herencia cultural que sigue siendo fundamental para las comunidades rurales de José María Morelos.

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