Nepal suma 1,127 muertos y 4,850 desaparecidos tras devastadora riada

A una semana de la tragedia, las autoridades nepalíes reportan 1,127 personas muertas y 4,850 desaparecidas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate.

Nepal enfrenta una de las peores tragedias recientes provocadas por inundaciones después de que una devastadora riada arrasara comunidades del norte y centro del país. A una semana del desastre, 1,127 personas han muerto y otras 4,850 permanecen desaparecidas, de acuerdo con el último balance de la Policía nepalí.

La cifra de fallecidos aumentó después de que los equipos de emergencia recuperaran 77 cuerpos adicionales durante las últimas horas. Mientras tanto, el número de desaparecidos también creció de manera considerable.

Este incremento no necesariamente significa que nuevas personas hayan desaparecido durante la emergencia. La restauración de las telecomunicaciones permitió a las autoridades establecer contacto con comunidades que permanecían aisladas y actualizar los registros de personas cuyo paradero todavía se desconoce.

La tragedia comenzó el 26 de agosto, cuando un colapso de hielo y rocas en la zona del Himalaya desencadenó una enorme avenida de agua que avanzó hacia comunidades ubicadas río abajo. La fuerza de la corriente arrastró viviendas, vehículos, caminos y puentes.

Las operaciones de emergencia continúan mientras los rescatistas enfrentan zonas cubiertas por lodo y escombros. Además, la destrucción de infraestructura dificulta el acceso a algunos de los puntos más afectados.

La búsqueda se extiende entre lodo y escombros

Los equipos de rescate mantienen operativos en distintos distritos afectados por la riada. Sin embargo, la magnitud de los daños complica la localización de las personas que continúan desaparecidas.

Entre los fallecidos se encuentran al menos 77 niños, mientras que las autoridades también han localizado más de 400 restos humanos parciales. Estos hallazgos complican las labores de identificación y la entrega de cuerpos a sus familiares.

Las autoridades han conseguido rescatar a miles de personas. El último reporte citado por EFE señala que 6,541 personas fueron rescatadas, entre ellas 580 ciudadanos extranjeros.

La presencia de ciudadanos de otros países añade otra dimensión a la emergencia. Al menos 583 extranjeros permanecen desaparecidos, según información oficial difundida previamente.

Por ello, los equipos de búsqueda trabajan también en la localización de turistas y trabajadores extranjeros que se encontraban en las zonas afectadas cuando ocurrió la riada.

La situación es especialmente complicada en las áreas donde la comunicación permaneció interrumpida durante varios días. La recuperación de las telecomunicaciones ha permitido conocer nuevos casos y corregir registros iniciales.

Aun así, miles de familias continúan sin información sobre sus familiares.

El agua arrasó comunidades enteras

La dimensión de la inundación se explica en parte por la enorme cantidad de agua que descendió desde las zonas montañosas.

Observadores locales describieron el fenómeno como una de las mayores riadas registradas en la región. El nivel del agua habría alcanzado entre 15 y 18 metros por encima de su nivel habitual en algunos puntos del río Trishuli.

La corriente devastó asentamientos a lo largo de aproximadamente 72 kilómetros del cauce. El impacto dejó comunidades cubiertas por lodo, piedras y otros materiales arrastrados desde las zonas montañosas.

Además, la emergencia afectó infraestructura estratégica para Nepal.

Entre las instalaciones destruidas se encuentra el puesto fronterizo de Rasuwagadhi-Kerung, ubicado en la frontera con China. El paso constituye una vía importante para el comercio entre ambos países.

La destrucción de caminos y puentes también ha dificultado el ingreso de ayuda humanitaria. En varias comunidades, los equipos de emergencia han tenido que recurrir a medios aéreos para trasladar suministros y acceder a personas aisladas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó preliminarmente en 2.2 millones de toneladas la cantidad de escombros acumulados en las zonas analizadas.

Cientos de trabajadores siguen desaparecidos

Uno de los principales focos de las operaciones se encuentra en instalaciones hidroeléctricas afectadas por las inundaciones.

De acuerdo con información difundida por Reuters, cientos de trabajadores podrían permanecer atrapados en túneles de proyectos hidroeléctricos. Los equipos especializados concentran parte de sus esfuerzos en esos puntos, donde todavía existe la posibilidad de encontrar sobrevivientes.

La búsqueda se desarrolla bajo condiciones particularmente difíciles. Algunos túneles cuentan con bolsas de aire que podrían permitir la supervivencia de personas atrapadas, por lo que los rescatistas intentan llegar hasta esos espacios.

Además, equipos de India, China y Estados Unidos participan en distintas tareas de apoyo a las autoridades nepalíes.

Mientras tanto, la esperanza de encontrar sobrevivientes disminuye conforme transcurren los días. Sin embargo, las autoridades mantienen los operativos debido a la posibilidad de que algunas personas permanezcan con vida en zonas de difícil acceso.

La emergencia también comienza a entrar en una nueva fase. Después de los primeros días concentrados en rescatar personas y recuperar cuerpos, Nepal tendrá que enfrentar la limpieza de las comunidades destruidas y la reconstrucción de infraestructura.

La magnitud de los daños hace prever una recuperación prolongada. Además de las pérdidas humanas, miles de personas quedaron afectadas por la destrucción de sus viviendas, caminos y fuentes de sustento.

Por ahora, la prioridad continúa siendo localizar a los 4,850 desaparecidos y recuperar los cuerpos que permanecen bajo los escombros. La cifra de víctimas todavía podría cambiar conforme los equipos ingresen a zonas que permanecieron aisladas.

Una semana después de la riada, Nepal sigue buscando sobrevivientes mientras intenta dimensionar el impacto de una tragedia que transformó comunidades enteras en cuestión de horas.

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