El primer ministro canadiense afirmó que EE. UU. seguirá siendo un socio clave, pero presentó a Canadá como una economía más independiente y abierta a nuevos mercados ante la escalada comercial.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, defendió este martes la importancia de mantener una relación estratégica con EE. UU., aunque al mismo tiempo insistió en que su país debe reducir la dependencia económica de su principal socio comercial.
Durante la Cumbre de Inversiones de Canadá, celebrada en Toronto, Carney aseguró ante inversionistas internacionales que ambos países seguirán vinculados en sectores fundamentales pese a las diferencias comerciales que han elevado la tensión entre Ottawa y Washington.
“A nuestros amigos estadounidenses, permítanme decirles lo siguiente: siempre seremos vecinos, y Canadá seguirá siendo el socio más importante de Estados Unidos en muchas áreas clave”, afirmó el primer ministro.
La declaración ocurrió mientras Canadá busca ampliar sus relaciones económicas con Europa y Asia para disminuir su exposición a las decisiones comerciales de EE. UU. La estrategia quedó reflejada en la propia cumbre, organizada para atraer capital internacional y acelerar proyectos en sectores como energía, minería, tecnología e infraestructura.
Carney sostuvo que la relación bilateral funciona cuando ambos gobiernos actúan como socios y respetan sus respectivas soberanías. Sin embargo, también advirtió que el escenario comercial actual obliga a Canadá a fortalecer su capacidad de actuar por cuenta propia.
Canadá apuesta por nuevos mercados ante la presión comercial
El gobierno canadiense planteó como objetivo movilizar alrededor de un billón de dólares canadienses en inversiones durante los próximos cinco años. La cifra forma parte de una estrategia para fortalecer la economía y atraer capital hacia proyectos considerados prioritarios.
Carney señaló que la soberanía y la apertura económica se encuentran actualmente en tensión. También cuestionó el uso de los aranceles como instrumentos de presión y advirtió que las cadenas de suministro pueden convertirse en vulnerabilidades cuando dependen excesivamente de un solo mercado.
La estrategia no implica romper los vínculos con EE. UU. De hecho, la economía canadiense continúa estrechamente relacionada con la estadounidense y una parte mayoritaria de sus exportaciones tiene como destino ese país.
Por ello, el planteamiento de Ottawa busca combinar ambas necesidades: conservar la relación comercial con Washington y, al mismo tiempo, desarrollar alternativas que permitan a Canadá tener mayor margen de maniobra frente a futuras disputas.
La apuesta también incluye un acercamiento más profundo con otras regiones. Carney ha promovido nuevas relaciones comerciales con Europa y países de Asia-Pacífico, especialmente en sectores donde Canadá posee recursos considerados estratégicos.
Minerales y energía forman parte de la nueva estrategia
Entre las áreas prioritarias para atraer inversión se encuentran los minerales estratégicos y la energía. Canadá busca aprovechar sus recursos naturales para ampliar sus exportaciones hacia mercados distintos al estadounidense.
El gobierno canadiense también impulsa un proyecto para construir un nuevo oleoducto hacia la costa del Pacífico, con una capacidad proyectada de un millón de barriles diarios. El objetivo es facilitar el acceso del petróleo de Alberta a mercados internacionales, particularmente en Asia.
La infraestructura energética forma parte de una estrategia más amplia para diversificar las rutas comerciales. Canadá ya ha incrementado sus exportaciones energéticas hacia Asia mediante la expansión de infraestructura existente en la costa del Pacífico.
Además, Ottawa presentó durante la cumbre nuevas medidas para hacer más atractivo el país para los inversionistas. Entre ellas se encuentra un incentivo fiscal que permite deducir de inmediato el costo de buena parte de las nuevas inversiones de capital, incluidas maquinaria, software, investigación e infraestructura.
El gobierno de Carney busca así que la disputa comercial con EE. UU. no se traduzca únicamente en una estrategia defensiva, sino en una oportunidad para ampliar la base económica canadiense y fortalecer sus vínculos con otros mercados.
La relación con Washington seguirá siendo indispensable
A pesar del discurso de mayor independencia económica, Carney reconoció que la relación con EE. UU. continúa siendo fundamental para Canadá.
La proximidad geográfica, la integración de las cadenas productivas y el volumen del comercio bilateral hacen que una sustitución rápida del mercado estadounidense resulte prácticamente imposible.
Precisamente por eso, el primer ministro intenta mantener abierta la puerta al diálogo con Washington mientras acelera la diversificación comercial. La estrategia representa un cambio de énfasis más que una ruptura con el mercado estadounidense.
La tensión comercial ya ha provocado medidas arancelarias de ambos gobiernos. Canadá comenzó a aplicar nuevos aranceles sobre productos estadounidenses el 8 de septiembre, mientras Washington ha impuesto restricciones y tarifas sobre distintos bienes canadienses.
En este escenario, la cumbre de Toronto funciona como una señal política y económica: Canadá pretende conservar su relación histórica con EE. UU., pero también quiere demostrar que puede atraer capital, desarrollar infraestructura y ampliar mercados sin depender exclusivamente de Washington.
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