Wall Street celebra el triunfo demócrata mientras caen el petróleo y el dólar

La victoria de los demócratas en ambas cámaras del Congreso estadounidense impulsó las bolsas y fortaleció al peso mexicano. Los inversionistas anticipan límites al margen de maniobra de Donald Trump, aunque persisten riesgos fiscales y comerciales.

La contundente victoria demócrata en las elecciones intermedias de Estados Unidos provocó una reacción favorable en los mercados financieros, donde los inversionistas interpretaron el nuevo equilibrio legislativo como un posible freno a las decisiones económicas y políticas del presidente Donald Trump.

La jornada del miércoles 4 de noviembre dejó ganancias en los principales indicadores de Wall Street. El Dow Jones encabezó los avances con un incremento de 3.03 por ciento, mientras el S&P 500 subió 1.58 por ciento y el Nasdaq ganó 1.44 por ciento.

El comportamiento refleja una expectativa: con los demócratas al frente de la Cámara de Representantes y el Senado, Trump tendrá menos margen para impulsar unilateralmente medidas fiscales, comerciales o de gasto público que generen incertidumbre entre los inversionistas.

Sin embargo, el optimismo bursátil no significa que hayan desaparecido los riesgos para la economía estadounidense. Las próximas negociaciones presupuestales, el financiamiento del Gobierno y la política arancelaria podrían abrir nuevos episodios de volatilidad.

Un Congreso dividido reduce la incertidumbre para los inversionistas

Luis Gonzali, vicepresidente y codirector de Inversiones en Franklin Templeton, explicó que una de las preocupaciones iniciales del mercado era que los sectores más identificados con una agenda socialista alcanzaran suficiente representación para impulsar cambios económicos de gran alcance.

El resultado electoral, de acuerdo con su análisis, favoreció principalmente a demócratas tradicionales, lo que modificó la percepción de riesgo de los inversionistas.

Gonzali consideró que el nuevo equilibrio legislativo podría limitar la capacidad de Trump para recurrir a estímulos económicos y medidas que deterioren las finanzas públicas, como ocurrió durante su primera administración y la primera mitad de su segundo mandato.

La lectura favorable también está relacionada con la posibilidad de que el Congreso funcione como contrapeso frente al Ejecutivo. Para los mercados, un Gobierno con mayores restricciones legislativas puede representar menos posibilidades de cambios abruptos en las reglas económicas.

No obstante, el efecto dependerá de las decisiones que adopten los legisladores y de la capacidad de ambas fuerzas políticas para alcanzar acuerdos.

Los riesgos fiscales y comerciales siguen sobre la mesa

Jack Janasiewicz, estratega de portafolio de Natixis Investment Managers Solutions, consideró que el resultado electoral no representa necesariamente un escenario negativo para los mercados.

A su juicio, la nueva composición del Congreso reduce algunos riesgos indirectos y elimina la incertidumbre propia de una jornada electoral. Sin embargo, advirtió que el panorama podría complicarse por las negociaciones sobre el gasto público, el techo de la deuda, el financiamiento gubernamental, los aranceles y el conflicto con Irán.

Un Congreso con mayor oposición a Trump también podría intensificar las disputas entre el Poder Legislativo y la Casa Blanca, mediante citaciones, revisiones presupuestales y bloqueos a determinadas decisiones.

Estos enfrentamientos podrían provocar movimientos en los mercados, aunque no necesariamente modificarían por sí solos el ciclo económico estadounidense.

Por otra parte, Eduardo Caballero, analista bursátil de Signum Research, señaló que los fundamentos del mercado no cambiaron sustancialmente por el resultado electoral. Consideró que el desempeño de las empresas de semiconductores, las tasas de interés de mediano y largo plazo y los precios de la energía serán determinantes para sostener las valuaciones de las acciones.

El petróleo pierde terreno ante expectativas sobre Irán

La reacción no se limitó a las bolsas. Los precios internacionales del petróleo registraron fuertes retrocesos ante la expectativa de que el nuevo equilibrio legislativo reduzca la posibilidad de una escalada militar de Estados Unidos contra Irán.

La Mezcla Mexicana de Exportación cayó 9.52 por ciento y se ubicó en 81.69 dólares por barril. El Brent retrocedió 8.55 por ciento, hasta 94.74 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) perdió 8.23 por ciento y cerró en 88.18 dólares.

Los tres indicadores volvieron a colocarse por debajo de los 100 dólares por barril.

Claudio Galimberti, economista en jefe de Rystad Energy, explicó que el control demócrata de ambas cámaras podría permitir al Congreso aprobar resoluciones, retener recursos destinados a la guerra y retrasar confirmaciones de funcionarios. Esto reduciría el margen político de la administración estadounidense para actuar sin negociar con el Legislativo.

La expectativa de una menor confrontación con Irán influyó en la cotización del crudo, aunque el comportamiento futuro también dependerá de la evolución del conflicto y de las condiciones internacionales de oferta y demanda.

El peso mexicano aprovecha el debilitamiento del dólar

En el mercado cambiario, el dólar perdió 0.35 por ciento frente a una canasta de divisas, con lo que alcanzó su nivel más bajo desde finales de septiembre.

La depreciación de la moneda estadounidense favoreció a distintas divisas emergentes, entre ellas el peso mexicano, que registró una apreciación de 1.44 por ciento.

De acuerdo con cifras del Banco de México, el tipo de cambio se ubicó en 18.5669 pesos por dólar, una recuperación de 27.16 centavos frente a la jornada anterior.

Laura Torres, directora de inversión de IMB Capital Quants, atribuyó el movimiento a la expectativa de un Gobierno dividido en Estados Unidos, capaz de limitar decisiones fiscales y comerciales que podrían afectar a sus socios económicos.

Para México, un dólar más débil representa un alivio inmediato en el mercado cambiario, pero no garantiza una estabilidad prolongada. La revisión del T-MEC, las decisiones arancelarias de Washington y las tensiones políticas entre el Congreso y la Casa Blanca seguirán influyendo en las expectativas económicas.

El entusiasmo bursátil todavía tendrá que superar la prueba política

La reacción de los mercados muestra que los inversionistas recibieron favorablemente la posibilidad de que Trump enfrente mayores contrapesos legislativos. Sin embargo, el avance de Wall Street no equivale a una aprobación general de la agenda demócrata ni anticipa automáticamente una mejora de la economía estadounidense.

El nuevo Congreso tendrá capacidad para frenar, modificar o condicionar algunas decisiones presidenciales, pero también podría abrir un periodo de confrontación política que complique la aprobación de presupuestos y otras medidas económicas.

Por ahora, las ganancias bursátiles, la caída del petróleo y el fortalecimiento del peso reflejan expectativas de menor incertidumbre. La prueba será comprobar si ese nuevo equilibrio político se traduce en decisiones que reduzcan los riesgos económicos o si las disputas legislativas terminan generando nuevas presiones financieras.

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