Cristiano Ronaldo se despide de Portugal tras 23 años y deja una huella histórica

El delantero anunció su retiro definitivo de la selección portuguesa a los 41 años. En una carta dirigida a sus compatriotas, recordó su trayectoria, agradeció a compañeros y aficionados y aseguró que seguirá acompañando al equipo fuera de la cancha.

La camiseta número siete de Portugal tendrá que encontrar un nuevo referente. Cristiano Ronaldo anunció este jueves 5 de noviembre su retiro definitivo de la selección nacional, con la que construyó una carrera de 23 años, disputó más de 200 partidos y se convirtió en el máximo goleador histórico.

El futbolista comunicó la decisión mediante un video publicado en Instagram, en el que leyó una extensa carta de despedida acompañada de imágenes de distintas etapas de su trayectoria. Su mensaje no se limitó a repasar goles, títulos y récords: también reconoció el papel de los aficionados, sus compañeros, el cuerpo técnico y su familia.

«Llegó el día de devolver la camiseta siete a la selección de todos nosotros», expresó al comenzar su despedida. El delantero explicó que nunca consideró esa camiseta como una propiedad individual, sino como una responsabilidad que tuvo el privilegio de representar durante más de dos décadas.

El anuncio pone fin a una etapa que comenzó en agosto de 2003, cuando Ronaldo debutó con el combinado portugués. Desde entonces, se convirtió en una de las figuras centrales de la historia del fútbol de su país y en uno de los referentes internacionales de su generación.

Una despedida después de un conflicto con la selección

La decisión se conoció después de un episodio disciplinario relacionado con su participación en la concentración portuguesa. El Consejo de Disciplina de la Federación Portuguesa de Fútbol le impuso una suspensión de 30 días y una multa de 255 euros por abandonar la concentración el 30 de septiembre.

De acuerdo con la información difundida, la salida estuvo relacionada con un desacuerdo con el seleccionador Jorge Jesus. Ronaldo había manifestado su inconformidad después de calentar durante aproximadamente media hora sin ingresar al encuentro frente a Noruega, disputado en Oslo el 27 de septiembre, que terminó con derrota portuguesa por 2-1.

Aunque se esperaba que el delantero apareciera en la prelista para los siguientes compromisos de Portugal, su anuncio cerró la posibilidad de continuar su trayectoria internacional como jugador.

El legado de una carrera con récords y títulos

Ronaldo recordó que su paso por la selección estuvo marcado por momentos de celebración, derrotas y exigencias personales. También destacó que el significado de representar a Portugal fue más allá de las estadísticas deportivas.

En su trayectoria internacional consiguió títulos y reconocimientos que lo colocaron entre los futbolistas más importantes de la historia de su país. Su despedida también estuvo dirigida a las nuevas generaciones, a las que pidió mantener la ambición y la convicción de que pueden alcanzar nuevas metas.

El jugador dedicó palabras especiales a sus compañeros, entrenadores, directivos, personal médico y trabajadores que lo acompañaron durante estos años. Reconoció, además, los sacrificios de su familia para sostener una carrera que exigió ausencias y compromisos constantes.

La carta concluyó con una idea que resume el sentido de su anuncio: dejará de jugar con la selección, pero no dejará de sentirse parte de ella.

La carta completa de Cristiano Ronaldo

A continuación, el mensaje íntegro difundido por el futbolista:

A los portugueses: ha llegado el día de devolver la camiseta número 7 de la selección de todos nosotros. Nunca la sentí como exclusivamente mía, pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, de defenderla y de llevarla conmigo a estadios de todo el mundo. Hoy ha llegado el momento de entregarla al futuro. No ha sido una decisión fácil, porque hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, se toman también con el corazón.

Termina un camino que comenzó en agosto de 2003 y que cambió mi vida para siempre. Cuando miro hacia atrás y pienso en todo lo que viví en la selección, no veo solo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas. Veo emigrantes que durante 90 minutos sentían a Portugal un poco más cerca. Veo a millones de portugueses a los que nunca conocí en persona, pero que formaron parte de mi vida. Porque, al final de todo, el fútbol es mucho más grande que un juego. El fútbol son las personas.

A lo largo de toda mi carrera en la selección, busqué superar mis límites. Quise ganar, quise ser el mejor, quise hacer historia. Siempre fui exigente conmigo mismo. Siempre quise más, siempre creí que podíamos llegar más lejos. Y di todo lo que tenía por esta camiseta. Hubo tardes y noches perfectas, hubo victorias que jamás olvidaré. Hubo derrotas que todavía hoy me cuesta recordar. También fallé, también sufrí, también hubo momentos en los que no fui capaz de darle a los portugueses aquello que tanto deseaban. Pero nunca me rendí. Y, por encima de todo, nunca dejé de sentir orgullo por representar a Portugal.

A lo largo de estos años aprendí cosas muy simples: los goles pasan, las copas se quedan en los museos, los récords acaban por superarse. Pero hay algo que el tiempo nunca logra borrar: el lugar que ocupamos en el corazón de la gente. Si alguna vez os hice felices, si alguna vez un gol mío os hizo abrazar a alguien, olvidar una preocupación o sentir orgullo por nuestro país, entonces todo mereció la pena. Porque ser portugués también es eso: sufrimos juntos, nos levantamos juntos, volvemos a creer. Portugal siempre necesitará jóvenes que lo sueñen, futbolistas que nunca se rindan, nuevas generaciones que crean que es posible llegar adonde nadie llegó. Porque un país que sigue creando nuevos héroes es un país que nunca deja de creer en sí mismo.

A mis compañeros de selección, quiero dejarles unas palabras especiales. Gracias por cada carrera, por cada abrazo, por cada discusión, por cada silencio antes de entrar al campo. Por cada victoria que celebramos juntos y por cada derrota que nos hizo más fuertes. Tuve el privilegio de ser vuestro capitán. Pero ningún capitán camina solo. Y vosotros formáis parte de mi historia.

A todos los entrenadores, directivos, médicos, fisioterapeutas, utilleros, empleados y a tantas personas que trabajaron conmigo a lo largo de estos años, mi agradecimiento. Muchos de vosotros nunca aparecisteis en las fotografías, pero sin vosotros ninguna de esas fotos habría sido posible.

A mi familia, gracias por haber compartido conmigo este sueño. Gracias por comprender las ausencias, los sacrificios y los momentos en que la selección tuvo que ocupar un espacio que también os pertenecía. Si llegué tan lejos, fue porque siempre caminamos de la mano.

Y a los portugueses, a todos los portugueses repartidos por el mundo, quiero deciros una última cosa: hay una imagen que llevaré siempre conmigo, el momento en el que empieza a sonar el himno nacional. Miro a mi alrededor, veo a mis compañeros, veo las gradas, veo a niños, madres, padres y abuelos, veo a portugueses que vinieron desde tan lejos solo para estar allí. Y durante esos minutos, dejamos de ser diferentes. No existen clubes, no existen colores, no existen clases sociales, no existen profesiones, no existen opiniones. Solo existe una pasión: Portugal.

Ese es el sentimiento que llevaré conmigo el resto de mi vida. Hoy termina mi camino sobre el terreno de juego con la selección nacional. Me voy con la cabeza levantada, con orgullo por el camino recorrido y con la conciencia tranquila de haberlo dado todo por Portugal. Pero nunca dejaré de ser uno de vosotros. Seguiré sufriendo, vibrando y celebrando cada victoria de Portugal con un «¡Sí!».

Pasé mi vida trabajando para ser el mejor jugador del mundo. Hoy me doy cuenta de que la mayor victoria ha sido merecer representar al mejor país del mundo. Gracias por estos 23 años. Gracias por haber creído en mí. Gracias por haberme permitido vivir un sueño que comenzó cuando apenas era un niño en Madeira corriendo tras un balón.

La camiseta número 7 se queda; el orgullo de haberla vestido será mío para siempre. Portugal siempre estará en mí.

Hasta siempre.

Cristiano Ronaldo.

La despedida marca el final de la carrera de Ronaldo con la selección, pero no necesariamente su retiro del fútbol profesional. Su mensaje deja claro que la camiseta número siete pasará a otras generaciones, mientras él conservará el vínculo con Portugal desde fuera del terreno de juego.

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