El Gobierno del Reino Unido ha transferido 752 millones de libras (aproximadamente 970 millones de dólares) en activos rusos congelados a Ucrania, en el marco de la iniciativa impulsada por el G7 para apoyar al país en su defensa contra la invasión rusa. Esta es la primera transferencia de este tipo desde el inicio del conflicto y refuerza la estrategia de sanciones internacionales contra Moscú.
Ucrania agradece el respaldo del Reino Unido y el G7
El primer ministro ucraniano, Denis Shmigal, confirmó la entrega de los fondos a través de su cuenta de Telegram, destacando que estos recursos se destinarán al fortalecimiento de la capacidad defensiva de Ucrania.
“Gracias al Gobierno del Reino Unido y a nuestros socios del G7 por este mecanismo que hace que los fondos rusos funcionen para Ucrania”, expresó Shmigal.
Asimismo, el mandatario ucraniano manifestó su expectativa de que más países sigan el ejemplo británico y transfieran otros activos rusos congelados alrededor del mundo. Según Shmigal, estos fondos deberían ser confiscados y utilizados en beneficio de Ucrania.
Mientras el Reino Unido avanza con esta medida, Bélgica ha manifestado su preocupación por las posibles implicaciones económicas y legales del uso de estos fondos congelados. Bruselas ha advertido que la confiscación de bienes rusos podría generar incertidumbre en los mercados financieros internacionales y afectar la confianza en el sistema bancario europeo.
De acuerdo con datos de Euroclear, la entidad encargada de la liquidación de valores en Europa, los activos rusos congelados en el continente ascienden a 207.000 millones de euros, de los cuales 173.000 millones están retenidos en instituciones financieras belgas. A pesar de las dudas expresadas por Bélgica, otros países de la Unión Europea han mostrado su apoyo a esta política de sanciones.
Moscú condena la decisión y amenaza con represalias
Desde Moscú, el gobierno de Vladímir Putin ha condenado la transferencia de estos fondos, calificándola como una “grave violación del Derecho Internacional” y asegurando que Reino Unido deberá rendir cuentas y devolver lo que ha entregado a Ucrania.
El presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin, advirtió que la decisión británica dañará irreversiblemente la confianza en el sistema financiero del Reino Unido y que esta medida socava el principio de inviolabilidad de la propiedad privada.
“Lo ocurrido destruye el principio de inviolabilidad de la propiedad en el que se basa todo el sistema financiero mundial”, declaró Volodin.
El alto funcionario también comparó esta acción con lo que calificó como las “decisiones absurdas” de la administración de Joe Biden en relación con la guerra en Ucrania, insinuando que el presidente Donald Trump podría revertir esta política en el futuro. Además, Moscú amenazó con tomar represalias, incluyendo la confiscación de bienes y propiedades británicas en territorio ruso.
Un nuevo punto de tensión en la guerra Rusia-Ucrania
La transferencia de estos fondos por parte del Reino Unido representa un nuevo punto de fricción en el conflicto, a medida que Ucrania continúa presionando a sus aliados occidentales para que refuercen las sanciones económicas contra Rusia y le proporcionen más recursos para su defensa.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con atención la reacción de Moscú y el posible impacto que esta medida podría tener en las relaciones diplomáticas y en la estabilidad del sistema financiero global.
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