Bélgica sufrió más de lo esperado en su debut mundialista y tuvo que venir de atrás para rescatar un empate 1-1 frente a Egipto en el Lumen Field de Seattle. La selección africana sorprendió desde el inicio con un planteamiento ordenado y efectivo que le permitió tomar ventaja en el marcador, mientras que los europeos tardaron en encontrar respuestas. Cuando parecía que los Faraones estaban cerca de consumar una de las primeras sorpresas del torneo, un autogol provocado por la presión belga permitió a los Diablos Rojos sumar un punto en el arranque del Grupo G.
Ante más de 66 mil aficionados y bajo altas temperaturas, Egipto mostró personalidad desde los primeros minutos y logró incomodar a una de las selecciones señaladas como candidata para avanzar a las instancias decisivas del Mundial 2026.
El equipo dirigido por Hossam Hassan encontró espacios en la defensa belga y aprovechó la calidad de Mohamed Salah para generar peligro constante.
La recompensa llegó al minuto 19.
El atacante del Liverpool recibió el balón por la banda derecha y envió un servicio preciso hacia Emam Ashour, quien encontró una grieta entre los defensores europeos y definió con potencia para vencer a Thibaut Courtois.
El gol reflejó lo ocurrido en la cancha durante la primera mitad.
Egipto lució sólido, disciplinado y peligroso al contragolpe, mientras Bélgica mostró dificultades para construir jugadas claras.
Kevin De Bruyne intentó asumir el liderazgo ofensivo, pero encontró poca compañía en un equipo que no logró imponer condiciones.
La mejor oportunidad belga antes del descanso llegó mediante un tiro libre ejecutado por el propio mediocampista, cuyo disparo se estrelló en el poste.
Por su parte, Courtois evitó que la diferencia aumentara con varias intervenciones decisivas que mantuvieron con vida a los Diablos Rojos.
Lukaku cambia el rumbo del partido
La segunda mitad mostró una versión más agresiva de Bélgica.
Rudi García ajustó piezas y adelantó líneas en busca de la igualdad.
El conjunto europeo comenzó a instalarse en territorio rival y obligó a Egipto a retroceder para defender la ventaja.
A medida que avanzaban los minutos, la presión belga aumentó.
Youri Tielemans, Leandro Trossard y De Bruyne generaron aproximaciones importantes, aunque sin la precisión necesaria para romper la resistencia egipcia.
La decisión clave llegó al minuto 66 con el ingreso de Romelu Lukaku.
El delantero apenas llevaba segundos sobre el terreno de juego cuando una acción ofensiva terminó en una desafortunada intervención de Mohamed Hany.
El defensor egipcio terminó enviando el balón a su propia portería y decretó el empate 1-1.
La anotación modificó por completo el panorama.
Bélgica recuperó confianza y buscó la remontada, mientras Egipto intentó reorganizarse para proteger el resultado.
Los europeos estuvieron cerca de conseguir el triunfo en los minutos finales, pero la defensa africana logró resistir la presión.
Grupo G queda abierto tras un empate inesperado
El resultado dejó sensaciones encontradas para ambas selecciones.
Egipto se quedó a pocos minutos de conseguir una victoria histórica frente a una de las potencias europeas, aunque su actuación confirmó que será un rival complicado para cualquier equipo del grupo.
Mohamed Salah lideró a los Faraones con experiencia y calidad, mientras que Emam Ashour se convirtió en una de las figuras del encuentro gracias a su gol y constante movilidad ofensiva.
Del lado belga, el empate encendió algunas señales de alerta.
La selección dirigida por Rudi García mostró problemas para generar futbol durante largos pasajes del partido y volvió a depender de individualidades para evitar la derrota.
Aun así, el punto obtenido le permite mantenerse en la pelea dentro del Grupo G, donde cada resultado puede resultar determinante para avanzar a la siguiente ronda.
El Mundial apenas comienza, pero Bélgica ya comprobó que ningún rival será sencillo en una Copa del Mundo donde las sorpresas empiezan a multiplicarse.
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