Déficit comercial de EE. UU. cae a mínimos históricos tras aranceles de Trump

El déficit comercial de Estados Unidos registró en abril la mayor contracción de la que se tenga registro. Según datos del Departamento de Comercio, se redujo 55.5 %, hasta los 61 mil 600 millones de dólares, la cifra más baja desde 2023. Esta caída se explica por una disminución histórica en las importaciones, ante el aumento arancelario impulsado por el presidente Trump.

Las importaciones de bienes y servicios bajaron a una tasa récord del 16.3 %, mientras que las exportaciones aumentaron 3 %. Empresas estadounidenses se apresuraron a importar antes de la entrada en vigor de los nuevos gravámenes, lo que produjo un efecto escalonado sobre la acumulación de inventarios y el comercio total.

Los economistas esperaban un déficit de alrededor de 66 mil millones de dólares, pero la cifra final superó todas las previsiones. Este ajuste podría tener un impacto positivo en el Producto Interno Bruto durante el segundo trimestre, compensando parcialmente la contracción del 0.2 % registrada en los primeros tres meses del año.

El valor de las importaciones procedentes de China fue el más bajo desde la pandemia. El déficit comercial con ese país cayó a 19 mil 700 millones de dólares. Las importaciones de bienes de consumo —como productos farmacéuticos, suministros industriales y vehículos— disminuyeron de manera significativa.

También se redujo el déficit con otros socios

En el caso de Irlanda, por ejemplo, pasó de 29 mil 300 millones a 9 mil 500 millones de dólares. Con Suiza, el déficit de marzo se convirtió en un superávit de 3 mil 500 millones en abril, reflejando la caída en los envíos de oro.

Mientras tanto, Trump sigue endureciendo su narrativa proteccionista de cara a la campaña electoral, prometiendo “traer de vuelta empleos industriales” a EE. UU. Las medidas en sectores como el acero, aluminio y ahora aeronáutico refuerzan su mensaje político, aunque dividen a los legisladores y generan incertidumbre en los mercados globales.

Además de los factores económicos y de seguridad, analistas señalan que esta ofensiva arancelaria podría servir como herramienta de presión en negociaciones futuras con socios como China y la Unión Europea. El uso reiterado de la Sección 232 ha sido criticado por gobiernos extranjeros, que la consideran una excusa para imponer barreras unilaterales.

Organizaciones del sector aéreo, como la Aerospace Industries Association, ya han solicitado una reunión urgente con el Departamento de Comercio. Argumentan que los aranceles podrían encarecer la producción y desincentivar la innovación, debilitando la competitividad de EE. UU. en un sector estratégico donde compite con potencias globales por contratos multimillonarios.

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