Durante los primeros cuatro meses del año, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum mantuvo una política de contención del gasto público, con un ejercicio presupuestal por debajo de lo aprobado, al tiempo que los ingresos crecieron de forma moderada, aunque sin alcanzar las metas establecidas, según revela el Informe de Finanzas Públicas y la Deuda Pública correspondiente al primer cuatrimestre de 2025, publicado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Gasto público: disciplina con subejercicio
Entre enero y abril, el sector público ejerció poco más de 3 billones de pesos, cifra que representa una caída real de 3.7% en comparación con el mismo periodo de 2024. Además, se registró un subejercicio de 216,618 millones de pesos, lo que significa que el gobierno gastó menos de lo que tenía aprobado para ese periodo.
“El gasto público presentó un avance de 93.3% respecto a lo programado para el periodo, con una asignación oportuna de recursos a bienes y servicios públicos prioritarios”, indicó la SHCP, dirigida por Edgar Amador Zamora.
En cuanto al gasto programable —aquel destinado a salud, educación, infraestructura y programas sociales— se reportó un ejercicio de 2.6 billones de pesos, con una reducción de 7.6% anual. Por su parte, el gasto no programable, sin incluir el servicio de la deuda, ascendió a 529,432 millones de pesos, con un incremento anual de 4.6%.
El costo financiero de la deuda también aumentó, alcanzando 389,705 millones de pesos, lo que implicó un crecimiento de 9.1% anual. No obstante, esta cifra quedó por debajo en 33,825 millones de pesos respecto a lo programado.
Ingresos: el petróleo cae, pero los impuestos salvan
En cuanto a los ingresos públicos, el gobierno federal reportó 2.8 billones de pesos entre enero y abril, lo que representa un crecimiento anual de 6.5%. Sin embargo, el monto quedó 9,345 millones de pesos por debajo de lo programado.
El principal rezago provino de los ingresos petroleros, que ascendieron a 315,283 millones de pesos, una caída de 12.3% respecto al año anterior. Hacienda atribuyó esta baja a una menor plataforma de producción petrolera.
En contraste, los ingresos tributarios mostraron un sólido desempeño: se recaudaron 2.02 billones de pesos, lo que representa un incremento real anual de 10.1%, el más alto para un primer cuatrimestre desde 2015.
“La recaudación tributaria fue impulsada por el dinamismo del consumo interno, la solidez del mercado laboral y mejoras en la eficiencia recaudatoria”, subrayó Hacienda.
Balance fiscal y perspectivas
Los resultados reflejan la estrategia del nuevo gobierno de mantener un control riguroso del gasto en sus primeros meses, al tiempo que fortalece la recaudación tributaria como principal fuente de financiamiento público. No obstante, la dependencia de los ingresos petroleros continúa siendo un punto vulnerable para las finanzas públicas, particularmente en un entorno de volatilidad energética.
Analistas advierten que el gobierno deberá mantener el equilibrio entre el control del gasto y la necesidad de estimular la inversión pública y social, en un contexto donde el crecimiento económico y la demanda interna serán claves para mantener la estabilidad fiscal.
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