El presidente de EE. UU., Donald Trump, insinuó que ampliará una vez más el plazo concedido a TikTok para separarse de ByteDance, su empresa matriz china, y poder continuar operando en el país. La fecha límite expira este jueves 19 de junio.
La aplicación enfrenta desde 2020 presiones legales y políticas para encontrar un comprador estadounidense que permita garantizar que los datos de los usuarios no queden bajo influencia extranjera. Aunque la Casa Blanca ha mostrado señales de apertura, la incertidumbre persiste a solo dos días del vencimiento del plazo.
Intereses electorales y guerra comercial complican el panorama
Durante una conversación informal en el Air Force One, Trump expresó que ve viable un acuerdo con empresas estadounidenses. También consideró probable que el presidente Xi Jinping apruebe la operación. “Probablemente sí, sí”, respondió al ser preguntado sobre una posible prórroga. Añadió que China “nunca es fácil”, pero dijo confiar en que se logrará el consentimiento de Pekín.
La relación entre Trump y TikTok ha sido ambivalente. En mayo, el presidente reconoció que tiene “un punto débil” por la aplicación, a la que atribuye parte de su éxito entre los votantes jóvenes en las elecciones de noviembre pasado. Según él, esa plataforma digital amplió su margen de aprobación en ese segmento en un 37%.
La administración Trump ha otorgado ya tres extensiones a TikTok desde su regreso al poder en enero. La última, firmada el 4 de abril, concedía 75 días adicionales para que se concretara una salida de ByteDance. Sin embargo, las negociaciones no han prosperado, y la empresa sigue sin un comprador definido.
Reestructuración en curso
Durante el periodo de Biden, el Congreso aprobó una legislación que exigía a TikTok asociarse con una firma de un país no considerado “adversario”. En caso contrario, su operación quedaría suspendida. Esta medida fue la que motivó el actual proceso de reestructuración, que continúa en curso.
El primer día de su segundo mandato, Trump permitió a TikTok continuar operando con una prórroga temporal. En abril volvió a extenderla, pese a las críticas de algunos sectores que pedían una prohibición inmediata. En contraste con su postura en 2020, cuando intentó vetar la app, ahora asegura que representa un contrapeso frente a redes como Instagram o Facebook, propiedad de Meta.
Las trabas para llegar a un acuerdo también están vinculadas a las tensiones económicas entre Washington y Pekín. TikTok estuvo cerca de cerrar una operación con capital estadounidense, pero el proceso colapsó tras el anuncio de nuevos aranceles impuestos por Trump.
“Tenía un acuerdo casi cerrado, pero China se retiró por los aranceles. Si yo hubiera bajado un poco esos aranceles, lo habrían aprobado en 15 minutos”, afirmó ante reporteros.
El mandatario aprovechó para subrayar que esas medidas comerciales demuestran la efectividad de su estrategia de presión.
El pasado 2 de abril, Trump anunció un arancel mínimo del 10 % a todas las importaciones, que escaló hasta un 34 % en el caso de China. En respuesta, Pekín aplicó tasas similares. Esta nueva fase de la guerra comercial se apaciguó tras un acuerdo parcial firmado en Ginebra, que incluyó un arancel estadounidense del 55 % a productos chinos y uno del 10 % a bienes estadounidenses, según Trump. China, sin embargo, no ha confirmado públicamente ese arreglo.
La situación de TikTok se ha vuelto un termómetro de la tensión comercial entre ambas potencias. También es un punto de presión interna para Trump, quien debe equilibrar los intereses electorales con la presión de los sectores más duros del Partido Republicano que piden mano firme contra la influencia tecnológica china.
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