Filtran audios que revelarían cómo se coordinó el asesinato de Carlos Manzo en Uruapan

Dos grabaciones atribuidas a presuntos implicados describen instrucciones para atacar al entonces alcalde y el reporte que recibió uno de los supuestos coordinadores después de los disparos. Las comunicaciones reavivan las preguntas sobre la planeación del crimen.

A un día de cumplirse el primer aniversario del asesinato de Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan, Michoacán, salieron a la luz dos grabaciones que aportarían nuevos detalles sobre la preparación del atentado y las comunicaciones entre presuntos integrantes del grupo señalado por el homicidio.

Los audios, difundidos por Milenio y retomados por otros medios, corresponden a conversaciones atribuidas a Ramiro “N”, conocido como “El Jaguar”, y Jorge Armando “N”, alias “El Licenciado”. En ellos, el primero habría informado sobre la preparación de los jóvenes que participarían en el ataque y, posteriormente, sobre el estado de salud del entonces presidente municipal.

Las grabaciones habrían sido enviadas mediante la aplicación de mensajería Threema, utilizada presuntamente por el grupo para coordinar acciones y dar seguimiento a los movimientos de Manzo.

El material cobra relevancia porque permite conocer parte de las comunicaciones que habrían ocurrido antes y después del atentado del 1 de noviembre de 2025. Sin embargo, su difusión periodística no sustituye los peritajes ni determina por sí misma la responsabilidad penal de las personas mencionadas.

Un mensaje previo advertía que los atacantes estaban preparados

La primera grabación corresponde a una comunicación de aproximadamente 24 segundos, enviada horas antes del asesinato.

En ella, el hombre identificado como “El Jaguar” habría informado a “El Licenciado” que los jóvenes involucrados estaban preparados y conocían la identidad de su objetivo. También habría señalado que tenían instrucciones de disparar contra Carlos Manzo, incluso si se encontraba acompañado.

De acuerdo con la información difundida, el presunto operador mencionó que había compartido los nombres de otras personas que podrían intervenir si la operación se complicaba.

Este mensaje resulta relevante porque describiría una preparación previa y no una agresión improvisada. La conversación también apuntaría a que existía comunicación entre quienes presuntamente organizaban el ataque y quienes participarían directamente en su ejecución.

No obstante, es necesario distinguir entre lo que los interlocutores dicen en una grabación y lo que una autoridad puede acreditar mediante pruebas. La autenticidad de los archivos, la identificación de las voces y su correspondencia con otros elementos de la investigación son aspectos que deben respaldarse mediante diligencias oficiales.

La segunda grabación reportó que Manzo recibía maniobras de reanimación

El segundo audio habría sido enviado después de que Carlos Manzo recibió los disparos. En esta comunicación, “El Jaguar” informó a “El Licenciado” que el entonces alcalde estaba siendo atendido por personal médico.

En uno de los fragmentos difundidos se escucha la frase: “Le estaban dando, le querían dar RCP, pero, la neta, no creo que ese güey la libre, sinceramente”.

El interlocutor también habría descrito las lesiones que observó al acercarse al lugar de la agresión. Según la publicación, mencionó impactos en el pecho y señaló que el ataque se había realizado a corta distancia.

La conversación ofrece un dato particularmente delicado: el presunto participante habría informado sobre la condición de la víctima mientras los servicios médicos intentaban reanimarla.

De acuerdo con el acta de defunción citada en la información periodística, Carlos Manzo falleció a las 20:50 horas en el hospital Fray Juan de San Miguel. El documento refiere una lesión por proyectil de arma de fuego con entrada en la región posterior del cuello y salida en la cara externa del tórax derecho.

La coincidencia entre el reporte atribuido a “El Jaguar” y los datos médicos citados en la publicación podría aportar elementos para reconstruir la secuencia posterior al atentado. Sin embargo, no debe confundirse esa correspondencia con una validación pericial de toda la conversación.

¿Quiénes eran El Jaguar y El Licenciado?

Las investigaciones sobre el asesinato señalaron a Ramiro “N”, alias “El Jaguar”, como presunto responsable de reclutar y preparar a jóvenes que habrían participado en el ataque.

Por su parte, Jorge Armando “N”, conocido como “El Licenciado”, fue identificado por las autoridades como uno de los presuntos coordinadores de la operación. Su nombre aparece en las comunicaciones difundidas como destinatario de los mensajes de voz.

El caso también ha sido relacionado con una estructura criminal que presuntamente operaba en Uruapan y mantenía vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación. Esa relación forma parte de las líneas de investigación y de los señalamientos de las autoridades; no debe presentarse como una conclusión derivada exclusivamente de los audios.

La información publicada por Milenio también refiere que “El Jaguar” y un adolescente identificado como Josué Fernando fueron encontrados sin vida días después del asesinato, en territorio michoacano. Ambos habrían sido localizados dentro de bolsas de plástico y presentaban impactos de bala.

Además, se informó sobre una carta que Ramiro “N” habría dejado antes de desaparecer. En el escrito, según las publicaciones, reconocía su participación en el ataque, pedía perdón y expresaba temor ante una posible traición. El contenido de esa carta también debe entenderse como información difundida periodísticamente y no como una declaración judicial que resuelva todas las responsabilidades.

A casi un año del crimen todavía hay aspectos por esclarecer

El asesinato de Carlos Manzo abrió una investigación que ha alcanzado a personas señaladas por presuntamente intervenir en distintas etapas del atentado: desde la obtención de información sobre sus movimientos hasta la preparación de los participantes y la coordinación posterior a la agresión.

A finales de octubre de 2026, Los Angeles Times reportó que las autoridades habían detenido a 34 personas relacionadas con el caso. Entre ellas se encontrarían presuntos integrantes de la estructura criminal, personas vinculadas con el entorno del exalcalde y siete de sus escoltas, quienes también enfrentan señalamientos dentro de las investigaciones.

La cantidad de personas detenidas refleja la amplitud de las indagatorias, pero no significa que todas tengan la misma participación ni que exista una sentencia condenatoria contra cada una.

La difusión de los nuevos audios vuelve a colocar el foco sobre la posible organización previa del homicidio y las comunicaciones que habrían mantenido sus presuntos participantes. También abre preguntas sobre el alcance de la información que las autoridades han podido recuperar de los dispositivos y aplicaciones utilizados por el grupo.

Las grabaciones aportan una nueva pieza al seguimiento periodístico del caso, pero todavía deben analizarse junto con los registros telefónicos, los peritajes, las declaraciones y demás pruebas incorporadas a la investigación.

A casi un año del asesinato, el desafío sigue siendo establecer con precisión quién ordenó el crimen, quiénes participaron en su ejecución y si existieron colaboradores dentro del entorno institucional o personal de Carlos Manzo. La difusión de conversaciones puede ofrecer indicios importantes, pero la responsabilidad de cada persona debe determinarse mediante pruebas y resoluciones judiciales.

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