Las redes sociales conectan convocatorias de protesta en al menos nueve países europeos

Investigaciones periodísticas detectaron perfiles de TikTok que promueven manifestaciones en 46 ciudades europeas y redirigen a grupos privados. Hay indicios de difusión coordinada, pero todavía no se identifica a los responsables de todas las convocatorias.

Los enfrentamientos registrados en París este sábado 31 de octubre forman parte de una ola de movilizaciones que se extiende por Europa. Sin embargo, detrás de las marchas también aparece otro elemento que merece atención: una red de convocatorias difundidas mediante TikTok y amplificadas en aplicaciones como Telegram y WhatsApp.

Una investigación de Maldita.es, publicada el 26 de octubre, identificó llamados a manifestarse en al menos 46 ciudades de nueve países europeos. Las publicaciones utilizan el término “Blocus”, inspirado en los bloqueos estudiantiles que dieron origen a las protestas en Francia.

El hallazgo adquiere relevancia porque algunas cuentas no se limitan a compartir información sobre las marchas. También invitan a los jóvenes a incorporarse a grupos privados para recibir instrucciones y coordinar acciones.

Por su parte, EFE Verifica documentó decenas de perfiles que difunden convocatorias para este sábado en distintas ciudades. Algunos utilizan carteles con una estética muy similar y redirigen a grupos cerrados donde aparecen llamados a cometer saqueos y provocar disturbios.

Estos datos muestran que las redes sociales funcionan como un canal de expansión de las movilizaciones. No obstante, todavía no permiten afirmar que exista una organización única que dirija las protestas en todo el continente.

TikTok funciona como puerta de entrada a grupos privados

La investigación de Maldita.es, elaborada con apoyo de Newtral y del especialista en seguridad digital Marcelino Madrigal, identificó una primera veintena de perfiles de TikTok que comenzaron a reclutar jóvenes en España entre el 18 y el 19 de octubre.

Las publicaciones invitaban a replicar las protestas francesas en ciudades españolas. En algunos casos, pedían acudir con el rostro cubierto y ropa negra. Después, los usuarios eran dirigidos a grupos de WhatsApp y Telegram para continuar la organización.

Newtral detectó alrededor de 70 cuentas de TikTok que promocionaban o amplificaban las convocatorias para el 31 de octubre en España. También encontró perfiles con cambios recientes de nombre y diferencias en los horarios y puntos de reunión anunciados.

EFE Verifica encontró patrones similares. Varias cuentas se siguen entre sí, republican contenidos y difunden carteles de apariencia semejante. Algunos materiales parecen generados mediante inteligencia artificial.

La investigación también advierte que las convocatorias no presentan demandas homogéneas. Algunas hablan de educación, costo de vida o servicios públicos; otras incluyen mensajes contra la inmigración, el Gobierno o la corrupción. En determinados grupos aparecen llamados explícitos a saquear establecimientos.

Por ello, no es correcto atribuir a todos los manifestantes las expresiones violentas que circulan en ciertos canales. Las convocatorias pacíficas y los mensajes que promueven delitos deben analizarse por separado.

Blocus se extiende más allá de Francia

El nombre Blocus procede del término francés utilizado para describir los bloqueos de centros educativos durante las protestas estudiantiles. La etiqueta comenzó a circular en redes y posteriormente apareció en convocatorias de otros países.

Maldita.es documentó llamados para el 31 de octubre en nueve países europeos. Entre ellos figuran Francia, España, Alemania, Italia, Austria, Bélgica, Países Bajos y Suiza, además de otros territorios incluidos en su recuento.

En España, las convocatorias se difundieron en ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Almería. En Barcelona, los llamados aparecieron después de los disturbios del 24 de octubre, cuando los Mossos d’Esquadra detuvieron a 128 personas tras los altercados y actos de vandalismo.

En Alemania, el movimiento juvenil Gen Z regelt organizó manifestaciones en distintas ciudades con demandas relacionadas con educación, sanidad, protección climática y condiciones de vida. También expresó su rechazo al servicio militar obligatorio y a las medidas de austeridad.

Sin embargo, esta iniciativa se presenta como una organización con convocatorias propias y ha rechazado públicamente la violencia. No debe confundirse automáticamente con las cuentas anónimas que utilizan la etiqueta Blocus para promover disturbios.

En Italia, las movilizaciones del 30 de octubre tuvieron una estructura distinta. El sindicato USB convocó una huelga general y marchas en distintas ciudades, con participación de trabajadores, estudiantes y otros colectivos. Sus demandas incluyeron salarios, vivienda, costo de vida y rechazo al gasto militar.

La coincidencia de fechas y la circulación de mensajes entre países muestran una conexión en el espacio digital. Pero las organizaciones sindicales, estudiantiles y los perfiles anónimos no necesariamente forman parte de una misma estructura.

Las protestas francesas también crecieron desde las plataformas digitales

En Francia, las redes sociales desempeñaron un papel importante desde el inicio del movimiento estudiantil. Una investigación publicada por Le Monde el 31 de octubre documentó que las primeras acciones surgieron de grupos de Snapchat y después se extendieron mediante Instagram, TikTok y conversaciones privadas de WhatsApp.

Los estudiantes utilizaron esos espacios para compartir horarios, puntos de reunión, videos y llamados a bloquear escuelas. Algunos grupos también intercambiaron información sobre tácticas de protesta y materiales para levantar barricadas.

La difusión digital ayudó a ampliar el movimiento, aunque también generó dificultades para distinguir las convocatorias formales de los llamados espontáneos o falsos. La policía francesa había advertido desde septiembre que muchos mensajes circulaban de manera desorganizada y sin referencia a sindicatos estudiantiles.

Las plataformas también amplificaron imágenes de saqueos y enfrentamientos. Según datos de la empresa de monitoreo Visibrain citados por Le Monde, los videos y publicaciones relacionados con la jornada del 17 de octubre alcanzaron cientos de millones de visualizaciones en TikTok.

El alcance digital, por sí solo, no demuestra que quienes publican los mensajes tengan capacidad para dirigir a quienes salen a las calles. Sí permite observar cómo una convocatoria puede ganar visibilidad y trasladarse de una plataforma pública a grupos privados.

Hay indicios de coordinación digital pero falta identificar responsables

Uno de los aspectos más delicados es determinar quién administra las cuentas que utilizan la etiqueta Blocus y si existe una estructura común detrás de ellas.

EFE Verifica señaló que no se conoce quién está detrás de todas las convocatorias ni si los perfiles detectados están conectados entre sí. El especialista Marcelino Madrigal advirtió que existen indicios de que algunos llamados no surgieron de manera espontánea, aunque no pudo establecer una dirección central.

La similitud de los carteles, la interacción entre cuentas, los cambios de nombre y la migración hacia grupos privados son elementos que justifican investigar posibles mecanismos de amplificación coordinada.

Pero para demostrar una operación organizada a escala europea se necesitarían pruebas adicionales: administradores compartidos, financiamiento, instrucciones comunes, vínculos entre organizaciones o evidencia técnica que permita establecer quién controla las cuentas.

También debe considerarse que las redes sociales son utilizadas por movimientos legítimos para organizar protestas, difundir denuncias y coordinar actividades. La presencia de mensajes violentos en algunos canales no convierte automáticamente a todo el movimiento en una operación ilegal.

Por ahora, los datos permiten sostener que existe una circulación transnacional de convocatorias y que ciertos perfiles buscan reproducir disturbios registrados en Francia y España. La identidad de sus responsables y el alcance real de sus conexiones siguen sin esclarecerse.

La pregunta central ya no es solamente por qué hay manifestaciones en varios países al mismo tiempo. También es quién está impulsando determinadas convocatorias digitales, cómo se conectan sus participantes y hasta dónde llega la influencia de esas redes en las movilizaciones que recorren Europa.

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