Estados Unidos reactivó un controvertido método de ejecución con la sentencia de muerte de Brad Sigmon, quien fue fusilado este viernes 7 de marzo en Carolina del Sur. Se trata de la primera ejecución por pelotón de fusilamiento en 15 años, un método que solo se había utilizado en tres ocasiones desde 1977, todas en Utah.
Sigmon, de 67 años, fue condenado por el asesinato de los padres de su exnovia en 2001, a quienes golpeó brutalmente con un bate de béisbol en su hogar en Greenville. La ejecución tuvo lugar en la cámara de la muerte del estado a las 18:08 horas, donde tres oficiales de prisión dispararon rifles desde una distancia de 4.6 metros (15 pies).
Detalles de la ejecución y la elección del método
El procedimiento se llevó a cabo de acuerdo con la normativa estatal, luego de que Sigmon agotara todas sus apelaciones para evitar su ejecución. Sus abogados habían solicitado conmutar la pena a cadena perpetua, alegando falta de transparencia en el uso de la inyección letal y la crueldad de la silla eléctrica, otra de las opciones disponibles en el estado. Sin embargo, el Tribunal Supremo de Carolina del Sur rechazó la apelación un día antes de la ejecución.
El condenado fue llevado a la cámara de ejecución vestido con un mono negro y con una capucha cubriendo su rostro. En su pecho, llevaba un objetivo blanco con un círculo rojo, en el cual impactaron los disparos. Testigos presenciales, incluidos familiares de las víctimas, abogados, representantes de la fiscalía y periodistas, observaron el proceso a través de un vidrio a prueba de balas.
Según la Associated Press, los disparos desprendieron el objetivo de su pecho, dejando una mancha de sangre visible y fragmentos de tejido en la herida. Poco después, un médico ingresó a la sala para confirmar su fallecimiento tras examinar su cuerpo durante 90 segundos.
El regreso del pelotón de fusilamiento en Carolina del Sur
El estado de Carolina del Sur había suspendido las ejecuciones por más de 13 años debido a la falta de fármacos para la inyección letal. En 2021, el gobernador Henry McMaster aprobó una ley que permite a los condenados elegir entre la silla eléctrica o el pelotón de fusilamiento, cuando no haya disponibilidad de sustancias para la inyección letal.
Desde entonces, el estado ha llevado a cabo varias ejecuciones utilizando métodos alternativos. La última ejecución en Carolina del Sur fue en 2023, cuando se utilizó la silla eléctrica. Según fuentes oficiales, el estado planea realizar una ejecución cada cinco semanas, acelerando el ritmo de aplicación de la pena capital después de años de inactividad.
Protestas y reacciones ante la ejecución
La ejecución de Brad Sigmon desató protestas y críticas de organizaciones de derechos humanos, que consideran este método de ejecución como un retroceso en materia de derechos humanos. Manifestantes se congregaron afuera de la prisión con pancartas que decían «Toda vida es valiosa» y «Ejecuten justicia, no personas».
Los abogados del condenado alegaron que Sigmon padecía enfermedades mentales y que había mostrado arrepentimiento durante su tiempo en prisión. Sin embargo, el gobernador McMaster se mantuvo firme en su postura y rechazó la petición de clemencia, siguiendo la tradición del estado, donde ningún gobernador ha conmutado una sentencia de muerte desde 1976.
El futuro de la pena de muerte en EE. UU.
El debate sobre la pena de muerte sigue dividiendo a la opinión pública en Estados Unidos, especialmente por el uso de métodos considerados inhumanos. Actualmente, 28 reclusos permanecen en el corredor de la muerte en Carolina del Sur, y al menos dos de ellos han agotado sus apelaciones, por lo que podrían ser ejecutados en los próximos meses.
El resurgimiento del pelotón de fusilamiento ha sido una respuesta a la escasez de fármacos para la inyección letal, lo que ha llevado a otros estados a considerar este método como una alternativa viable. Utah, por ejemplo, mantiene el fusilamiento como una opción legal de ejecución, mientras que algunos legisladores en otros estados han propuesto reintroducirlo.
A pesar de las protestas y las preocupaciones por los derechos humanos, el estado de Carolina del Sur ha dejado claro que seguirá utilizando todos los métodos disponibles para hacer cumplir la pena de muerte.
También te puede interesar: Crisis política en Bosnia: Estados Unidos acusa a Milorad Dodik de desestabilizar la región




