La elección del sucesor del papa Francisco inició este 7 de mayo en la Capilla Sixtina, con un cónclave que ya pasó a la historia como el más numeroso: 133 cardenales electores de 70 países. Sin embargo, la esperada primera fumata negra, programada para las 19:00 horas (tiempo de Roma), se retrasó más de una hora, generando un alud de especulaciones entre los fieles y periodistas congregados en la Plaza de San Pedro.
Algunos vieron en la demora una posible señal de consenso rápido, pero la razón fue más terrenal: la falta de experiencia de muchos electores. De acuerdo con fuentes cercanas al Vaticano, cerca del 80% de los cardenales participa por primera vez en un cónclave, por lo que fue necesario repasar las complejas reglas de votación establecidas en la constitución apostólica Universi Dominici Gregis.
La diversidad cultural y lingüística tampoco ayudó. Las explicaciones tuvieron que traducirse a varios idiomas, lo que prolongó el proceso. A esto se suma la precisión que exige cada etapa del ritual: desde escribir las papeletas hasta quemarlas con químicos para generar el característico humo negro. Cualquier error, por mínimo que sea, obliga a repetir la votación.
Una fumata que marcó un récord
La primera fumata negra de este cónclave ya es la más tardía del siglo XXI. En los procesos de 2005 y 2013, con solo 115 electores, el humo negro apareció mucho antes. Esta vez, no fue sino pasadas las 20:00 horas cuando finalmente se confirmó que ningún candidato había alcanzado los 89 votos necesarios para convertirse en el nuevo pontífice.
La ceremonia comenzó a las 16:30 horas con el tradicional «Extra omnes» (“todos fuera”), que marca el inicio del aislamiento de los cardenales. A partir de ahí, se realiza la votación secreta y se queman las papeletas. El humo que sale por la chimenea de la Capilla Sixtina indica el resultado: negro si no hay acuerdo, blanco si hay papa.
El resultado de la primera ronda era previsible. Históricamente, esta sirve para medir apoyos y establecer alianzas. Pero el contexto actual sugiere que esta elección podría tomar más tiempo del habitual. Sin un favorito claro, el equilibrio entre los sectores conservadores y progresistas dentro de la Iglesia se perfila como uno de los grandes retos del proceso.
Las votaciones continuarán este jueves con dos rondas por la mañana y dos por la tarde. Las fumatas están previstas para las 12:00 y 19:00 horas, salvo que un candidato obtenga los dos tercios antes.
Mientras tanto, miles de fieles siguen en la Plaza de San Pedro, bajo la expectativa de conocer al nuevo líder de una Iglesia que representa a más de 1,400 millones de personas en el mundo.
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