La administración de Donald Trump anunció este martes 25 de febrero la creación de un registro obligatorio para inmigrantes indocumentados, medida que afectará a personas mayores de 13 años que residen en el país de manera irregular. Aquellos que no se inscriban podrían enfrentar multas de hasta 5,000 dólares y penas de cárcel de hasta seis meses. Esta nueva política busca reforzar el control migratorio y fomentar la salida voluntaria de inmigrantes sin autorización.
Según documentos obtenidos por The Wall Street Journal (WSJ), el registro exigirá a los inmigrantes proporcionar huellas dactilares, direcciones de residencia e información personal. Para ello, el gobierno habilitó un formulario en línea y otorgó un plazo de 30 días para cumplir con la normativa. Sin embargo, aquellos que ya han interactuado con el gobierno, como solicitantes de asilo o permisos de trabajo, estarán exentos del registro, ya que sus datos ya se encuentran en posesión de las autoridades.
Criminalización de la migración irregular
La medida marca un cambio drástico en la política migratoria de Estados Unidos. Hasta ahora, la presencia ilegal en el país era considerada una infracción civil, lo que permitía la detención y deportación de inmigrantes sin repercusiones penales. Sin embargo, con esta nueva política, la administración Trump busca criminalizar la permanencia ilegal, según reportó CBS News.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, explicó en un memorando que la intención es obligar a los inmigrantes a elegir entre dos opciones: regresar voluntariamente a sus países de origen y seguir los procedimientos legales para ingresar a EE.UU., o enfrentar las consecuencias legales de su permanencia irregular. «Los extranjeros en este país ilegalmente enfrentan una elección», señaló Noem en el documento citado por WSJ.
Basado en una ley de la Segunda Guerra Mundial
Para justificar la creación del registro, la administración Trump ha recurrido a una ley de 1940, originalmente diseñada para identificar presuntos comunistas durante la Segunda Guerra Mundial. En ese entonces, los inmigrantes—incluidos los residentes permanentes—debían registrarse anualmente en las oficinas de correos locales.
Este sistema dejó de utilizarse en los años 60 debido a sus altos costos y la falta de beneficios tangibles. Sin embargo, la nueva política de Trump resucita esta normativa, asemejándose a un programa implementado después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, bajo la administración de George W. Bush. En ese momento, se obligó a hombres y adolescentes de países mayoritariamente musulmanes a proporcionar sus fotografías y huellas dactilares al gobierno federal, lo que resultó en la detención y deportación de decenas de miles de personas, según reportó CBS News.
Desafíos legales y preocupaciones humanitarias
La nueva política ha generado preocupación entre defensores de los derechos de los inmigrantes y expertos legales. Muchos inmigrantes indocumentados carecen de los recursos económicos para pagar multas tan elevadas, lo que podría generar un incremento en la población carcelaria. Además, algunos analistas advierten que el aumento de procesos judiciales podría sobrecargar los tribunales y los recursos fiscales del país.
El gobierno de Trump también ha exigido que los padres o tutores registren a los adolescentes sujetos a esta normativa. Una vez inscritos, los adultos recibirán un documento de registro, el cual deberán portar en todo momento, según CBS News.
Sin embargo, la política no aplicará a residentes legales permanentes, beneficiarios de visas o permisos de trabajo, ni a aquellos que ya están en proceso de deportación.
Trump endurece su agenda contra la inmigración
Desde el inicio de su segundo mandato, el presidente Trump ha impulsado políticas migratorias más restrictivas. Este nuevo registro forma parte de una orden ejecutiva firmada el primer día de su administración, en la que instruyó al gobierno a establecer un sistema de identificación de inmigrantes en situación irregular.
La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, reafirmó el mensaje de la administración: «El presidente Trump y la secretaria Noem tienen un mensaje claro para quienes están en nuestro país ilegalmente: váyanse ahora», declaró McLaughlin en entrevista con CBS News.
Con esta nueva política, la administración Trump refuerza su estrategia de presión sobre la comunidad migrante, dificultando aún más la vida de los inmigrantes indocumentados y consolidando un enfoque de criminalización y deportación masiva en Estados Unidos.
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