El Gobierno de Donald Trump ha sentado las bases para una ola de despidos masivos, mientras Elon Musk, designado como asesor clave en recortes fiscales, promete reducir drásticamente el gasto público. En la primera reunión del gabinete de Trump, Musk anunció su objetivo de recortar un billón de dólares del presupuesto de 6.7 billones este año, una medida que podría alterar significativamente el funcionamiento de varios programas gubernamentales.
A pesar de su ambicioso plan de ajuste, Trump reafirmó su compromiso de no tocar las prestaciones sanitarias y de jubilación, que representan casi la mitad del presupuesto. «No vamos a tocarlo», aseguró Trump, a pesar de que su administración ya ha despedido a más de 20,000 trabajadores, congelado la ayuda exterior y paralizado proyectos de construcción e investigación científica.
Sin embargo, estos esfuerzos aún no han logrado frenar el gasto público. Durante el primer mes de su nuevo mandato, el Gobierno aumentó su gasto en un 13% en comparación con el mismo período del año anterior. Este incremento se debe en gran parte al pago de intereses de la deuda y al alza en los costos sanitarios y de jubilación, impulsados por el envejecimiento de la población.
El apoyo «técnico» de Elon Musk
Musk, quien asistió a la reunión del gabinete con una gorra de «Make America Great Again» y una camiseta de «soporte técnico», advirtió sobre las consecuencias de no controlar el gasto. «Si esto sigue así, el país entrará en bancarrota de facto», alertó.
Mientras tanto, Trump presiona al Congreso para extender los recortes de impuestos de 2017, su principal logro legislativo del primer mandato. Sin embargo, el Comité para un Presupuesto Federal Responsable ha estimado que estos recortes añadieron 2.5 billones de dólares a la deuda del país, que actualmente asciende a 36 billones. Si se aprueban nuevos recortes fiscales, podrían costar más de 5 billones en la próxima década.
Los despidos, hasta ahora centrados en trabajadores con contratos a prueba, podrían extenderse a empleados de carrera en el Gobierno federal. Un memorando firmado por Russell Vought, director de presupuestos de la Casa Blanca, y Charles Ezell, jefe en funciones de la Oficina de Gestión de Personal, instruye a las agencias gubernamentales a presentar planes de reducción de personal antes del 13 de marzo, un día antes de que expire la actual financiación gubernamental.
Este plan de ajuste financiero genera incertidumbre sobre el futuro laboral de miles de trabajadores federales y plantea dudas sobre la viabilidad de los recortes propuestos en un contexto de creciente endeudamiento nacional.
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