El nuevo líder de la Iglesia católica, León XIV, celebró este viernes su primera misa como pontífice en la Capilla Sixtina, donde agradeció la confianza de los cardenales y describió su elección como «una cruz y una bendición». En una intervención en inglés, improvisada ante los purpurados, llamó a anunciar el Evangelio con esperanza en medio de un mundo que, según dijo, suele ridiculizar la fe cristiana.
León XIV, de nombre secular Robert Prevost y nacido en Chicago, se convierte en el primer papa originario de los Estados Unidos. Su designación rompe con una tradición no escrita que excluía a candidatos de ese país por su rol dominante en la política mundial. Sin embargo, el Colegio Cardenalicio optó por él tras varias rondas de votación, reconociendo su compromiso con la justicia social, al estilo del papa Francisco.
Durante su homilía, el nuevo pontífice habló con un tono cercano y directo:
«Ustedes me han llamado a llevar esa cruz y a ser bendecido con esa misión, y sé que puedo contar con cada uno de ustedes para caminar conmigo», dijo ante los cardenales.
Insistió en que su papado buscará seguir construyendo una Iglesia comunitaria, misionera y profundamente unida en la fe.
El Vaticano informó que la misa de inauguración del pontificado de León XIV se celebrará el 18 de mayo, y que la primera audiencia general que presidirá tendrá lugar el 21 del mismo mes. Por lo pronto, ha pedido a todos los jefes de oficinas vaticanas, quienes técnicamente quedaron sin funciones tras la muerte del papa Francisco, que retomen sus actividades hasta nuevo aviso.
Una elección con fuerte carga simbólica y política
La llegada de un papa estadounidense marca un punto de inflexión para la Iglesia. Durante décadas, se evitó esa posibilidad por el temor a que el papado quedara asociado al poder político de Washington. El propio León XIV, antes de su elección, había declarado en entrevistas previas que entendía ese recelo, aunque afirmaba que su vocación estaba al servicio del Evangelio, no de las fronteras.
Su elección también fue bien recibida en América Latina, especialmente en Perú, país donde sirvió durante años como misionero agustino. En sus visitas al país andino, se ganó el cariño de comunidades locales por su trabajo pastoral y su cercanía. En Estados Unidos, mientras tanto, su nombramiento ha sido interpretado como un reconocimiento a la diversidad y crecimiento de la Iglesia católica en el continente americano.
Desafíos considerables
El papa León XIV se enfrenta ahora a desafíos internos y externos considerables. Dentro del Vaticano, deberá decidir en las próximas semanas si confirma a los actuales jefes de dicasterios o si emprende una renovación de la curia. Fuera de Roma, el contexto global lo empuja a posicionarse frente a guerras, crisis migratorias, abusos dentro de la Iglesia y la creciente secularización.
Aun así, su mensaje inicial fue firme: abrazar la cruz sin miedo y caminar con alegría. La frase se repitió entre los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, que siguieron la misa por pantallas gigantes. Muchos interpretaron sus palabras como un guiño a la continuidad del legado de Francisco, pero también como un indicio de apertura y diálogo frente a nuevos tiempos.
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