Un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, que transportaba a 80 migrantes esposados de manos y pies desde Texas hacia Guatemala, se vio obligado a evitar el espacio aéreo mexicano, prolongando su vuelo a casi siete horas. Según Orlando Marrero, portavoz de la Patrulla Fronteriza, la aeronave no obtuvo permiso para sobrevolar México.
Contradicciones en las versiones oficiales
Mientras que las autoridades estadounidenses afirman que México prohibió el sobrevuelo, el gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Gobernación, aclaró que nunca recibió una solicitud para dicho vuelo. Destacaron la comunicación permanente entre ambos países en temas migratorios y enfatizaron que no hubo petición formal para este caso.
Uso de aviones militares en deportaciones
La administración del presidente Donald Trump ha incrementado el uso de aviones militares para deportar migrantes a países como Guatemala, Ecuador y Colombia, en contraste con prácticas anteriores que empleaban vuelos chárter o comerciales. Este cambio ha generado tensiones diplomáticas, como la reciente negativa de Colombia a recibir vuelos militares estadounidenses con deportados, lo que llevó a la imposición de aranceles del 25% por parte de EE. UU.
Reacciones y declaraciones oficiales
El representante federal Henry Cuellar señaló que algunos países no permiten la entrada de aviones militares en su territorio sin acuerdos previos. Subrayó la importancia de coordinar logísticamente estos vuelos con las naciones involucradas para evitar complicaciones durante el trayecto.
Implicaciones para la política migratoria
Este incidente resalta las complejidades y desafíos en la colaboración internacional en materia migratoria. La creciente participación de las fuerzas armadas en la ejecución de políticas migratorias, especialmente en las deportaciones, plantea interrogantes sobre la diplomacia y la soberanía de las naciones involucradas.
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