El segundo día del Cónclave en el Vaticano concluyó sin resultados. Por segunda vez, una densa fumata negra salió de la chimenea instalada en la Capilla Sixtina, confirmando que los 133 cardenales reunidos aún no han alcanzado un consenso para elegir al sucesor del papa Francisco, fallecido el pasado 21 de abril.
La jornada del miércoles cerró con una señal clara: la falta de acuerdo. Los cardenales regresaron a la residencia de Santa Marta, donde compartirán la comida antes de continuar por la tarde con dos nuevas rondas de votación. La expectativa se mantiene alta tanto dentro como fuera del Vaticano.
Mientras tanto, miles de fieles y turistas colmaron de nuevo la Plaza de San Pedro, ansiosos por presenciar la histórica aparición del humo blanco que anunciará al nuevo pontífice. Solo el primer día, se estima que cerca de 45 mil personas asistieron al lugar. Este jueves se espera una afluencia similar.
Cardenales sin consenso y presión creciente
La falta de claridad sobre las divisiones internas entre los purpurados complica las predicciones. Aunque no existen candidatos oficiales, algunos nombres son considerados “papables” por sus trayectorias e influencia dentro del colegio cardenalicio. Desde que san Juan Pablo II rompió el dominio italiano en 1978, se amplió el espectro de posibilidades a cardenales de regiones alejadas como América Latina, África o Asia.
De los 133 electores, 108 fueron nombrados por el papa Francisco, lo que podría sugerir una preferencia hacia figuras que busquen mantener su legado. Sin embargo, el propio Francisco fue ambiguo en sus designaciones, priorizando perfiles pastorales y diversidad geográfica más que afinidades ideológicas.
Durante la mañana de este jueves, las actividades del Cónclave continuaron con normalidad. Poco después de las 12:00 horas, la segunda fumata negra fue visible desde la Plaza de San Pedro. La escena fue recibida con una mezcla de aplausos, oración y decepción entre los presentes.
El proceso para elegir al nuevo papa puede tomar tiempo. Aunque el Cónclave más largo de la historia duró casi tres años, en los últimos tiempos ha sido mucho más breve. El papa Juan Pablo I fue elegido en solo tres votaciones; san Juan Pablo II, en ocho; y el papa Francisco, en cinco. Esta vez, el número final de rondas sigue siendo incierto. A pesar de no poder votar, unas 900 superioras religiosas se congregaron en el Vaticano para acompañar espiritualmente el proceso.
“Nuestro papel aquí es orar y unirnos a otros cristianos para pedir al Espíritu Santo que guíe todo el proceso”, dijo el diácono Nicholas Nkronko a Vatican News.
Una vez que haya consenso y el candidato acepte el cargo, pasará a la llamada «Sala de las lágrimas» para vestirse con los hábitos papales. Posteriormente, será presentado al mundo desde el balcón de la Basílica de San Pedro con el tradicional anuncio: «Habemus papam».
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