Marcelo Ebrard, secretario de Economía, lanzó una clara advertencia al gobierno del presidente Donald Trump: si no se logra un acuerdo para reducir los aranceles al acero y aluminio mexicano, México podría responder con medidas recíprocas contra las importaciones provenientes de Estados Unidos.
Durante su visita a Washington el pasado viernes, Ebrard se reunió con el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick, y otros funcionarios estadounidenses para discutir la posible eliminación del arancel del 50 por ciento que actualmente afecta a estos metales industriales.
“Nuestro objetivo es cero aranceles al acero y aluminio para México. También presentamos los efectos negativos que esta medida tiene sobre nuestra economía”, explicó el funcionario en entrevista con Ciro Gómez Leyva. El secretario advirtió que, de no haber acuerdo, la postura mexicana será recurrir al principio de reciprocidad, replicando las medidas adoptadas por Washington.
Negociación estratégica para la estabilidad industrial
Ebrard dejó claro que el arancel actual es insostenible a mediano plazo, no solo para México, sino para todos los países afectados.
«Habrá negociaciones bilaterales muy difíciles, pero si no se alcanza ningún acuerdo, todos los países terminarán imponiendo aranceles al acero de Estados Unidos», advirtió.
El gobierno mexicano busca que su situación sea considerada una excepción, al igual que sucedió con el Reino Unido, único país que ha recibido una dispensa de estas medidas arancelarias por parte de la administración Trump. La Secretaría de Economía está apelando a las particularidades de su relación comercial con Estados Unidos para argumentar que México también merece un trato diferenciado.
El secretario recordó que el acero y el aluminio mexicanos representan un superávit comercial para México, lo que demuestra que no hay un daño estructural a la industria estadounidense. Además, subrayó que un arancel de esta magnitud afectará directamente a industrias clave de ambos países.
“Esto ocasiona pérdida de empleos en distintos países y tendrá un impacto en EE. UU. también, porque importa más o menos el 25 por ciento de todo el acero que necesita. Entonces, poner un 50 por ciento en esa proporción afectará directamente a la economía, por ejemplo, en la industria de la construcción, automotriz y aeronáutica”, detalló Ebrard.
Negociación previa a la Cumbre del G-7
El funcionario aseguró que México insistirá en este tema hasta conseguir una solución favorable, y anticipó que espera una respuesta por parte de la Casa Blanca en los próximos días. La definición podría llegar antes de la cumbre del G-7 que se celebrará en Canadá, donde se prevé un posible encuentro entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump.
En caso de no obtener una resolución antes de ese evento, Ebrard dijo que el tema se llevará directamente a la mesa de negociación entre los países del T-MEC. En ese contexto, México podría endurecer su postura y buscar respaldo entre sus socios comerciales para presionar a Washington.
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