América Latina empieza a dar señales de un realineamiento económico: frente a la guerra comercial desatada por el presidente Donald Trump, cada vez más ciudadanos de la región consideran a China como un socio más confiable que EE. UU.
Una encuesta reciente de AtlasIntel, realizada para Bloomberg News, revela que la simpatía comercial hacia Pekín crece de forma sostenida, especialmente en México, donde casi dos tercios de los encuestados afirmaron que su país debería hacer más negocios con China. En contraste, el respaldo a estrechar lazos con Washington ha perdido fuerza, incluso cuando México es su principal socio comercial.
La medición, levantada en mayo de 2025, también muestra que una mayoría en Argentina, Chile, Colombia y Perú apoya un mayor intercambio económico con el gigante asiático. En Brasil, el electorado aparece dividido: poco más de la mitad favorece a China, mientras que un porcentaje estadísticamente similar sigue apostando por EE. UU.
El factor Trump y la diplomacia comercial dura
Las decisiones del presidente Trump han tenido efectos visibles en la percepción latinoamericana. Su política de aranceles intermitentes y su estilo confrontativo han generado incertidumbre en las economías regionales. Los encuestados parecen responder no solo al contexto comercial inmediato, sino a una tendencia acumulada de tensiones con Washington desde el regreso de Trump a la Casa Blanca.
Aun cuando los gobiernos de México y Brasil han buscado mantener una relación pragmática con la Casa Blanca, las encuestas apuntan a un cambio de ánimo entre los votantes. La imagen de China como proveedor de inversión y financiamiento ha mejorado, al grado que la mayoría en todos los países encuestados —excepto Argentina— considera que ofrece mejores oportunidades que EE. UU.
La excepción: Argentina
El caso argentino es atípico: el presidente Javier Milei ha tomado distancia del eje Pekín-Caracas y, en un giro drástico, busca firmar un acuerdo de libre comercio con la administración Trump. Esta postura lo convierte en el único mandatario latinoamericano que ha apostado abiertamente por reforzar el vínculo económico con Washington en este contexto.
En total, AtlasIntel entrevistó a 2,031 personas en Argentina, 2,139 en Chile, 2,447 en Colombia, 1,898 en México y 4,399 en Brasil. El margen de error es de aproximadamente dos puntos porcentuales en la mayoría de los países, y de un punto en Brasil.
La visión favorable hacia China no es nueva, pero ahora se amplifica con la percepción de que Estados Unidos actúa de forma errática. Con Pekín ofreciendo acuerdos bilaterales, infraestructura y acceso a crédito en condiciones preferenciales, muchos latinoamericanos ven una alternativa más estable y menos condicionada por vaivenes políticos internos.
Las implicaciones geopolíticas de este giro no son menores. Si se mantiene, podría reconfigurar alianzas estratégicas, cadenas de suministro y proyectos de inversión a gran escala en toda la región. También representa un nuevo desafío para la Casa Blanca, que busca contener la expansión de la influencia china en el hemisferio occidental.
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