Reino Unido, España y la UE eliminan la «frontera dura» en Gibraltar tras un acuerdo histórico

Cinco años después del Brexit, Reino Unido, España y la Unión Europea firmaron un acuerdo considerado “histórico” que redefine el estatus de Gibraltar y elimina los controles fronterizos entre el Peñón y territorio español. Las autoridades celebraron el pacto como un hito para la región, destacando que promueve la prosperidad compartida sin alterar la soberanía británica del enclave.

La firma tuvo lugar en Bruselas con la presencia del ministro de Exteriores británico, David Lammy; su homólogo español, José Manuel Albares; el comisario europeo Maros Sefcovic; y el ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo.

Libre circulación, menos tensiones

El acuerdo elimina la necesidad de controles sistemáticos de pasaportes y mercancías en la frontera terrestre entre España y Gibraltar. Cerca de 15.000 personas cruzan esa línea a diario por motivos laborales o personales, y se temía que el sistema de entrada y salida de la UE, previsto para implementarse este año, impusiera una «frontera dura» que complicaría la movilidad y dañaría la economía local.

Ahora, los controles de pasaportes en el aeropuerto de Gibraltar estarán a cargo de funcionarios españoles y gibraltareños, en un esquema similar al utilizado en la estación de trenes Eurostar de Londres. Sin embargo, algunos sectores conservadores en Reino Unido criticaron que británicos deban mostrar pasaportes ante personal español en suelo gibraltareño.

El Ministerio británico de Asuntos Exteriores aseguró que el acuerdo protege la soberanía británica, mantiene la operatividad de las bases militares y respeta la autonomía del Ministerio de Defensa sobre el aeropuerto.

Desde España, José Manuel Albares celebró que “la verja desaparece”, en referencia a la valla que separa el Peñón del municipio español de La Línea de la Concepción. Afirmó que el pacto garantiza la libre circulación y elimina el último muro interno de la Europa continental.

España reclama su soberanía

Gibraltar fue cedido a Reino Unido en 1713 mediante el Tratado de Utrecht y ha sido objeto de disputa desde entonces. Aunque España reclama su soberanía, la población local ha rechazado cualquier propuesta de cogestión. En el referéndum de 2002, el 99% de los votantes se opuso al modelo compartido con Madrid.

Tras el Brexit, la situación de Gibraltar quedó en el limbo. El Peñón no forma parte del Acuerdo de Retirada ni del tratado comercial entre Londres y Bruselas, lo que obligó a negociaciones separadas iniciadas en 2020.

La Comisión Europea también saludó el pacto. Ursula von der Leyen lo calificó como un avance que “salvaguarda la integridad de Schengen y del mercado único, al tiempo que garantiza seguridad jurídica y prosperidad para la región”.

El acuerdo no resuelve la disputa de fondo sobre la soberanía, pero establece una base operativa y práctica para evitar tensiones futuras. Las partes se comprometieron a finalizar cuanto antes el texto jurídico del tratado definitivo entre Reino Unido y la UE en relación con Gibraltar.

Para la economía local, las implicaciones son relevantes. Según Londres, el acuerdo evita pérdidas de cientos de millones de libras anuales que podrían haberse generado por retrasos y restricciones comerciales. El documento también reafirma la exclusión de instalaciones militares británicas en Gibraltar del alcance del acuerdo.

Gibraltar, con 6,7 km² y una población de 32.000 personas, sigue siendo uno de los territorios más densamente poblados del mundo y un enclave estratégico frente al estrecho que une el Atlántico con el Mediterráneo. Aunque el conflicto diplomático no está cerrado, este paso representa un alivio para quienes dependen de la estabilidad fronteriza.

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